Sitio en español dedicado a Invasor Zim y otras obras de Jhonen Vasquez
 
ÍndicePortalFAQBuscarMiembrosGrupos de UsuariosRegistrarseConectarse

Comparte | 
 

 Libres (creepypasta)

Ver el tema anterior Ver el tema siguiente Ir abajo 
AutorMensaje
enigmatico15
Fast Food Slave
Fast Food Slave


Mensajes : 3
Fecha de inscripción : 28/09/2013

MensajeTema: Libres (creepypasta)   Dom Ago 23, 2015 7:53 pm

Hola a todos, este es una especie de Creepypasta escrita por mi y trata sobre el mundo pokemon, pero tranquilos no es la típica historia del cartucho maldito jeje. Espero que les guste.

LIBRES

 El año en que Alba cumplió ocho años fui el obsequio elegido por sus padres. Se aseguraron de que fuera el mas lindo de mi tipo y con una paciencia genuinamente envidiable, puesto que yo siempre fui reacio a la domesticación, lograron capturarme. Cuando Alba abrió el regalo quedo maravillada ante lo que según ella era lo “mas tierno y pachoncito del mundo”. A partir de ese instante comenzó a cuidarme como si fuese una madre y a estar siempre a mi lado, cuando dormía, cuando corríamos por los verdes campos, cuando íbamos a hacer compras, y un largo e interminable etcétera. En un principio le tenia miedo y un cierto resentimiento por haber sido alejado de mi habitad y mi familia por su culpa, pero luego el tiempo comenzó a moldear una amistad tan solida como el concreto. Puesto que la ternura que supuraba esa muchachita era casi de otra realidad y termine formando un fuerte lazo afectivo con ella.
 Después de los primeros dos años, cuando Alba tuvo 10 años, ella obtuvo la autorización para poder empezar a entrenarme, y así lo hizo. Comenzó por enseñarme movimientos y ataques básicos que aprendí con relativa facilidad, sin embargo a medida que el tiempo transcurría también se agudizaba el entrenamiento. Algunos meses después Alba considero que yo estaba lo suficientemente preparado como para tener mi primera batalla contra el pokemon de una amiga suya.
 La pelea fue dura y en ella comprendí el salvajismo y la crueldad que estas contiendas tenían. Yo quede seriamente envenenado tras el encuentro y mi contrincante quedo chamuscado y alarmantemente afectado por los ataques eléctricos propinados por mi.
 Alba me tomo y fue corriendo al Centro Pokemon mas cercano mientras yo sufría por las lesiones obtenidas en batalla. Podía sentir como el veneno se deslizaba por mi torrente sanguíneo causándome un punzante y agónico dolor cada un lapso de tiempo indeterminado. Cuando al fin llegamos al hospital nos encontramos con que estaba repleto de gente, por lo cual debimos esperar para ser atendidos, que se traduce en mas tiempo conviviendo con mi tortuoso sufrimiento. El mundo que me rodeaba dentro del Centro era un circo de horrores, en donde quiera que mis ojos se posaban contemplaban a pokemones sufriendo peores o iguales dolores que el mio: quemados, paralizados, cortados, congelados… Hubo un punto en que me negué a seguir resistiendo frente al dolor y cerré los ojos.
 Cuando desperté ya estaba en casa, acostado en el regazo de Alba mientras ella me acariciaba dulcemente. No se que me habían hecho en el Centro Pokemon pero me sentía como nuevo; en mi cuerpo no quedaba ningún vestigio del veneno que me había causado tanta aflicción , pareciera que el episodio del combate hubiera sido todo un sueño. Esa misma noche Alba le contó a sus padres su anhelo de ser la líder de algún Gimnasio Pokemon, algo lógico tratándose su padre del líder de Ciudad Malvalona. Los padres de Alba me felicitaron por haber ganado la pelea y le informaron a su hija que cuando cumpla doce años iba a poder comenzar su viaje por Hoenn para convertirse en una entrenadora excepcional que tal vez un día enfrente al Alto Mando. Lejos de alegrarme significo para mi mismo en una vida llena de peleas con pokemones a los que no quería herir y llena de mártires y suplicios a causa de un entretenimiento enfermizo para humanos.
 En los próximos años peleé muchísimas veces de las cuales pocas veces perdí. Si hay algo que debo reconocer es que Alba era una excelente entrenadora, y como tan buena entrenadora que era también lo era capturando pokemones. Al poco tiempo comenzó a llenarse el equipo de pokemones de diferentes tipos, siempre manteniendo su especial fetichismo hacia el tipo eléctrico. Llegada a la instancia en que el equipo permitido estaba completo (seis pokemones), Alba decidió dejarme en lo que los humanos llaman PC. No se cuanto tiempo viví adentro de ese mundo bochornosamente falso y artificial, lo cierto es que para mi fue una eternidad, y cuando Alba finalmente se digno a sacarme de ahí yo estaba muy enojado, tanto así que yo la desobedecía en algunas batallas. Ella me decía que ya no lo volvería hacer y que se arrepentía, pero aun así continué enfadado.
 El tiempo poco a poco fue lavando esa irritación y pude perdonarla. A partir de ahí Alba cumplió su palabra y jamas volvió a depositarme en la PC. Los siguientes meses lo pase luchando y yendo de concurso en concurso, ganando muchas cintas en el camino, varias de ellas en concursos de belleza. En cuanto a mis compañeros de equipo que decir de ellos, no eran la gran cosa, un Dustox, un Wingull, un Whismur, un Minun, y otros  mas que ya no recuerdo. Lo cierto es que yo trataba con desprecio a los demás pokemones de Alba por ser yo el primero en llegar. Realmente no tenia mucho tacto y solo cooperaba con ellos cuando debíamos luchar en grupo. Tampoco es que me importara mucho, recuerdo que en ese entonces mi principal meta era evolucionar, luche y sufrí para poder lograrlo, dejaba lo mejor de mi mismo en cada asalto, aunque luego quedara destrozado y tuviera que ser llevado de urgencia al Centro Pokemon. Fue en una de esas tantas visitas al hospital en la que concluí en que no importa cuanto sangremos o nos lastimemos en combate, lo cierto es que siempre nos van a reparar, por lo cual es una especie de macabro circulo vicioso que nunca termina.
 Cuando estaba por alcanzar mi preciada evolución sucedió algo que jamas hubiera pensado que ocurriría. Resulta que a Alba no le agradaba la apariencia que obtendría una vez que alcanzara evolucionar, así que para evitar eso me dio una Piedra Eterna. Como si no fuera suficiente tormento el hecho de estar condenados a una vida de dolorosas peleas involuntarias, también podían quitarnos el derecho natural de evolucionar. Cada vez odiaba y entendía menos el cruel mundo en el que me hallaba. Mi instinto barajo muchas veces la idea de huir y retomar mi vida silvestre, pero algo dentro de mi lo impedía, había algo que no quería huir y era mi afecto hacia Alba, quien si bien había sido bastante injusta conmigo, lo cierto es que aun la quería mucho.
 El tiempo paso, y fue en una tarde primaveral, de aquellas en que el calor y el frío están en tregua, en la que lo extraño empezó a suceder. Se comenzaron a registrar en todos los lugares del mundo diferentes anomalías en la conducta de los pokemones. Como por ejemplo la autodestrucción masiva de Electrodes en una central eléctrica en Kanto que causo la muerte de cientos de trabajadores y la de un joven que buscaba una partitura perdida en las instalaciones o el caso de centenares de hundimientos y destrucciones de embarcaciones y ferrys a manos de pokemones acuáticos enloquecidos. Yo mismo pude sentir como una fuerza espectral sucumbía mis pensamientos y me hablaba en dialectos desconocidos.
 No tardo mucho tiempo para que el mundo estallara en paranoia y caos. De pronto la fuente de diversión de miles de millones de humanos se convirtió en una posible amenaza. Se prohibió el uso de pokemones a manos de jóvenes menores de dieciocho años (aunque Alba me seguía conservando en secreto), se hackearon las millones de cuentas de almacenamiento de pokemones en computadoras para estudiarlos en caso de que se trate de un virus, se reactivo el ejercito para garantizar la seguridad, se prohibió la utilización de los pokemones como método de locomoción, se impuso el toque de queda y se suprimió el transporte de un pueblo a otro sin la compañía de un agente de seguridad, entre otras tantas medidas drásticas. Sin embargo pese a todo eso Alba siguió entrenándome o jugando conmigo a escondidas de sus padres y las fuerzas de seguridad en algunos sectores alejados y escondidos.
 Por otro lado se descubrió al poco tiempo que lo que causo todos los incidentes fue un poderoso pokemon legendario psíquico que invadió la mente de los pokemones causándoles esas actitudes. Se busco por varios meses al enigmático legendario pero jamas pudo ser localizado. Fue entonces cuando un día de otoño el legendario volvió a colarse en nuestras mentes y esta vez ya no se comunicaba de manera criptica e inentendible, si no que por el contrario nos dio un mensaje claro y contundente: debíamos sublevarnos contra los humanos. Horas después de este mensaje ya podían denotarse las consecuencias: ciudades destruidas por la cólera de cientos de pokemones, miles de muertos, zonas arrasadas por la contienda que se había desatado recientemente entre humanos y pokemones; una verdadera guerra sin precedentes. A decir verdad la batalla la tenían garantizada los pokemones, era inimaginable que los humanos ganen, nosotros eramos el pilar de su infraestructura, su electricidad, su defensa e incluso en algunos casos de sus alimentos. Nada podían hacer contra nosotros.
 Mientras el mundo se derrumbaba yo seguía con Alba, la cual temía que yo “enloqueciera” como los demás. De vez en cuando ella seguía jugando conmigo en sus escondites remotos. En una de esas ocasiones intente usar un descuido de ella para huir con mis compañeros en la guerra. Pero Alba se dio cuenta antes de que pueda escapar y me ordeno que me quedara con ella. No se muy bien porque lo hice, tal vez fue mi odio acumulado hacia los humanos por todas las veces en que fui herido salvajemente para su disfrute, o tal vez el hecho de que por ella fui alejado de mi vida salvaje e impidió que yo evolucione, pero cuando me di la vuelta procedí a electrocutarla con uno de mis tantos ataques. Alba comenzó a convulsionar y a gemir de dolor mientras yo continuaba haciéndole daño. Ella lloraba con el reproche mas tierno y melancólico que alguna vez pude oír y me suplicaba que ya no le haga daño, pero por alguna razón continué torturándola, sentía placer haciéndolo, era una extraña sensación de la que sabia que me iba a arrepentir, pero algo me impulsaba a descargar todo mi odio, todo el karma sobre esa jovencita que se lamentaba y sufría frente a mis ojos. Luego de unos largos cinco minutos de agonía Alba finalmente falleció. Su cuerpo inerte era una versión malograda y deforme de la hermosa chica ojos azules y cabello castaño que me cuido y entreno durante ocho largos años. El olor a carne quemada y lo tétrico de la situación hicieron que no pueda continuar observando y tenga que marcharme rápidamente.
 Posteriormente me uní al bando de los pokemones en la guerra y como era de esperar salimos triunfantes de la misma.
 Cinco años después de los hechos el mundo ya desconoce la existencia de humanos, el planeta es nuestro y confiamos en que es un mejor lugar que antes, en el que fundamentalmente y por sobre toda las cosas, somos libres.
Volver arriba Ir abajo
Voltina Snape
Presidenta del Fan Club ZaDr y TaGr
Presidenta del Fan Club ZaDr y TaGr


Mensajes : 1941
Fecha de inscripción : 07/07/2010
Edad : 29
Localización : en las mazmorras de Hogwarts, preparando pociones.

Hoja de personaje
PUNTOS DE VIDA:
50/50  (50/50)

MensajeTema: Re: Libres (creepypasta)   Miér Mar 02, 2016 6:57 am

buen final.
Volver arriba Ir abajo
 
Libres (creepypasta)
Ver el tema anterior Ver el tema siguiente Volver arriba 
Página 1 de 1.
 Temas similares
-
» El cartucho maldito de Mario 64 (Creepypasta)
» Creepypasta: Call of duty: World at War
» Manos [Creepypasta]
» Creepypasta: Mario the 13th Hotel
» Creepypasta:FILMES LUZ DE LUNA

Permisos de este foro:No puedes responder a temas en este foro.
Blorch Hogar de la gente rata asesina :: Misterios Misteriosos :: Datos Freak :: Creepypastas & Leyendas Urbanas-
Cambiar a: