Sitio en español dedicado a Invasor Zim y otras obras de Jhonen Vasquez
 
ÍndicePortalFAQBuscarMiembrosGrupos de UsuariosRegistrarseConectarse

Comparte | 
 

 La casa tomada

Ver el tema anterior Ver el tema siguiente Ir abajo 
AutorMensaje
Ash Crimson
Blorch King
Blorch King


Mensajes : 950
Fecha de inscripción : 03/07/2010
Localización : Tucumán, Argentina

Hoja de personaje
PUNTOS DE VIDA:
50/50  (50/50)

MensajeTema: La casa tomada   Mar Oct 19, 2010 6:15 pm

Me voy a la facu. Les dejo un cuento. Chau.

La casa tomada (Julio Cortázar)

Nos gustaba la casa porque aparte de espaciosa y antigua (hoy que las casas antiguas sucumben a la mas ventajosa liquidación de sus materiales) guardaba los recuerdos de nuestros bisabuelos, el abuelo paterno, nuestros padres y toda la infancia.

Nos habituamos Irene y yo a persistir solos en ella, lo que era una locura pues en esa casa podían vivir ocho personas sin estorbarse. Hacíamos la limpieza por la mañana, levantándonos a las siete, y a eso de las once yo le dejaba a Irene las ultimas habitaciones por repasar y me iba a la cocina. Almorzábamos al mediodía, siempre puntuales; ya no quedaba nada por hacer fuera de unos platos sucios. Nos resultaba grato almorzar pensando en la casa profunda y silenciosa y como nos bastábamos para mantenerla limpia. A veces llegábamos a creer que era ella la que no nos dejo casarnos. Irene rechazo dos pretendientes sin mayor motivo, a mi se me murió María Esther antes que llegáramos a comprometernos. Entramos en los cuarenta años con la inexpresada idea de que el nuestro, simple y silencioso matrimonio de hermanos, era necesaria clausura de la genealogía asentada por nuestros bisabuelos en nuestra casa. Nos moriríamos allí algún día, vagos y esquivos primos se quedarían con la casa y la echarían al suelo para enriquecerse con el terreno y los ladrillos; o mejor, nosotros mismos la voltearíamos justicieramente antes de que fuese demasiado tarde.

Irene era una chica nacida para no molestar a nadie. Aparte de su actividad matinal se pasaba el resto del día tejiendo en el sofá de su dormitorio. No se porque tejía tanto, yo creo que las mujeres tejen cuando han encontrado en esa labor el gran pretexto para no hacer nada. Irene no era así, tejía cosas siempre necesarias, tricotas para el invierno, medias para mi, mañanitas y chalecos para ella. A veces tejía un chaleco y después lo destejía en un momento porque algo no le agradaba; era gracioso ver en la canastilla el montón de lana encrespada resistiéndose a perder su forma de algunas horas. Los sábados iba yo al centro a comprarle lana; Irene tenía fe en mi gusto, se complacía con los colores y nunca tuve que devolver madejas. Yo aprovechaba esas salidas para dar una vuelta por las librerías y preguntar vanamente si había novedades en literatura francesa. Desde 1939 no llegaba nada valioso a la Argentina. Pero es de la casa que me interesa hablar, de la casa y de Irene, porque yo no tengo importancia. Me pregunto qué hubiera hecho Irene sin el tejido. Uno puede releer un libro, pero cuando un pullover está terminado no se puede repetirlo sin escándalo. Un día encontré el cajón de abajo de la cómoda de alcanfor lleno de pañoletas blancas, verdes, lila. Estaban con naftalina, apiladas como en una mercería; no tuve valor para preguntarle a Irene que pensaba hacer con ellas. No necesitábamos ganarnos la vida, todos los meses llegaba plata de los campos y el dinero aumentaba. Pero a Irene solamente la entretenía el tejido, mostraba una destreza maravillosa y a mi se me iban las horas viéndole las manos como erizos plateados, agujas yendo y viniendo y una o dos canastillas en el suelo donde se agitaban constantemente los ovillos. Era hermoso.

Cómo no acordarme de la distribución de la casa. El comedor, una sala con gobelinos, la biblioteca y tres dormitorios grandes quedaban en la parte mas retirada, la que mira hacia Rodríguez Peña. Solamente un pasillo con su maciza puerta de roble aislaba esa parte del ala delantera donde había un baño, la cocina, nuestros dormitorios y el living central, al cual comunicaban los dormitorios y el pasillo. Se entraba a la casa por un zaguán con mayólica, y la puerta cancel daba al living. De manera que uno entraba por el zaguán, abría la cancel y pasaba al living; tenía a los lados las puertas de nuestros dormitorios, y al frente el pasillo que conducía a la parte mas retirada; avanzando por el pasillo se franqueaba la puerta de roble y mas allá empezaba el otro lado de la casa, o bien se podía girar a la izquierda justamente antes de la puerta y seguir por un pasillo mas estrecho que llevaba a la cocina y el baño. Cuando la puerta estaba abierta advertía uno que la casa era muy grande; si no, daba la impresión de un departamento de los que se edifican ahora, apenas para moverse; Irene y yo vivíamos siempre en esta parte de la casa, casi nunca íbamos más allá de la puerta de roble, salvo para hacer la limpieza, pues es increíble como se junta tierra en los muebles. Buenos Aires será una ciudad limpia, pero eso lo debe a sus habitantes y no a otra cosa. Hay demasiada tierra en el aire, apenas sopla una ráfaga se palpa el polvo en los mármoles de las consolas y entre los rombos de las carpetas de macramé; da trabajo sacarlo bien con plumero, vuela y se suspende en el aire, un momento después se deposita de nuevo en los muebles y los pianos.

Lo recordaré siempre con claridad porque fue simple y sin circunstancias inútiles. Irene estaba tejiendo en su dormitorio, eran las ocho de la noche y de repente se me ocurrió poner al fuego la pavita del mate. Fui por el pasillo hasta enfrentar la entornada puerta de roble, y daba la vuelta al codo que llevaba a la cocina cuando escuché algo en el comedor o en la biblioteca. El sonido venia impreciso y sordo, como un volcarse de silla sobre la alfombra o un ahogado susurro de conversación. También lo oí, al mismo tiempo o un segundo después, en el fondo del pasillo que traía desde aquellas piezas hasta la puerta. Me tire contra la pared antes de que fuera demasiado tarde, la cerré de golpe apoyando el cuerpo; felizmente la llave estaba puesta de nuestro lado y además corrí el gran cerrojo para más seguridad.

Fui a la cocina, calenté la pavita, y cuando estuve de vuelta con la bandeja del mate le dije a Irene:

-Tuve que cerrar la puerta del pasillo. Han tomado parte del fondo.
Dejó caer el tejido y me miró con sus graves ojos cansados.
-¿Estás seguro?
Asentí.
-Entonces -dijo recogiendo las agujas- tendremos que vivir en este lado.

Yo cebaba el mate con mucho cuidado, pero ella tardó un rato en reanudar su labor. Me acuerdo que me tejía un chaleco gris; a mi me gustaba ese chaleco.

Los primeros días nos pareció penoso porque ambos habíamos dejado en la parte tomada muchas cosas que queríamos. Mis libros de literatura francesa, por ejemplo, estaban todos en la biblioteca. Irene pensó en una botella de Hesperidina de muchos años. Con frecuencia (pero esto solamente sucedió los primeros días) cerrábamos algún cajón de las cómodas y nos mirábamos con tristeza.

-No está aquí.

Y era una cosa mas de todo lo que habíamos perdido al otro lado de la casa.

Pero también tuvimos ventajas. La limpieza se simplificó tanto que aun levantándose tardísimo, a las nueve y media por ejemplo, no daban las once y ya estábamos de brazos cruzados. Irene se acostumbró a ir conmigo a la cocina y ayudarme a preparar el almuerzo. Lo pensamos bien, y se decidió esto: mientras yo preparaba el almuerza, Irene cocinaría platos para comer fríos de noche. Nos alegramos porque siempre resultaba molesto tener que abandonar los dormitorios al atardecer y ponerse a cocinar. Ahora nos bastaba con la mesa en el dormitorio de Irene y las fuentes de comida fiambre.

Irene estaba contenta porque le quedaba mas tiempo para tejer. Yo andaba un poco perdido a causa de los libros, pero por no afligir a mi hermana me puse a revisar la colección de estampillas de papa, y eso me sirvió para matar el tiempo. Nos divertíamos mucho, cada uno en sus cosas, casi siempre reunidos en el dormitorio de Irene que era más cómodo. A veces Irene decía:

-Fijate este punto que se me ha ocurrido. ¿No da un dibujo de trébol?

Un rato después era yo el que le ponía ante los ojos un cuadradito de papel para que viese el mérito de algún sello de Eupen y Malmédy. Estábamos bien, y poco a poco empezábamos a no pensar. Se puede vivir sin pensar.

(Cuando Irene soñaba en alta voz yo me desvelaba en seguida. Nunca pude habituarme a esa voz de estatua o papagayo, voz que viene de los sueños y no de la garganta. Irene decía que mis sueños consistían en grandes sacudones que a veces hacían caer el cobertor. Nuestros dormitorios tenían el living de por medio, pero de noche se escuchaba cualquier cosa en la casa. Nos oíamos respirar, toser, presentíamos el ademán que conduce a la llave del velador, los mutuos y frecuentes insomnios.

Aparte de eso todo estaba callado en la casa. De día eran los rumores domésticos, el roce metálico de las agujas de tejer, un crujido al pasar las hojas del álbum filatélico. La puerta de roble, creo haberlo dicho, era maciza. En la cocina y el baño, que quedaban tocando la parte tomada, nos poníamos a hablar en vos mas alta o Irene cantaba canciones de cuna. En una cocina hay demasiados ruidos de loza y vidrios para que otros sonidos irrumpan en ella. Muy pocas veces permitíamos allí el silencio, pero cuando tornábamos a los dormitorios y al living, entonces la casa se ponía callada y a media luz, hasta pisábamos despacio para no molestarnos. Yo creo que era por eso que de noche, cuando Irene empezaba a soñar en alta voz, me desvelaba en seguida.)

Es casi repetir lo mismo salvo las consecuencias. De noche siento sed, y antes de acostarnos le dije a Irene que iba hasta la cocina a servirme un vaso de agua. Desde la puerta del dormitorio (ella tejía) oí ruido en la cocina; tal vez en la cocina o tal vez en el baño porque el codo del pasillo apagaba el sonido. A Irene le llamo la atención mi brusca manera de detenerme, y vino a mi lado sin decir palabra. Nos quedamos escuchando los ruidos, notando claramente que eran de este lado de la puerta de roble, en la cocina y el baño, o en el pasillo mismo donde empezaba el codo casi al lado nuestro.

No nos miramos siquiera. Apreté el brazo de Irene y la hice correr conmigo hasta la puerta cancel, sin volvernos hacia atrás. Los ruidos se oían mas fuerte pero siempre sordos, a espaldas nuestras. Cerré de un golpe la cancel y nos quedamos en el zaguán. Ahora no se oía nada.

-Han tomado esta parte -dijo Irene. El tejido le colgaba de las manos y las hebras iban hasta la cancel y se perdían debajo. Cuando vio que los ovillos habían quedado del otro lado, soltó el tejido sin mirarlo.

-¿Tuviste tiempo de traer alguna cosa? -le pregunté inútilmente.
-No, nada.

Estábamos con lo puesto. Me acordé de los quince mil pesos en el armario de mi dormitorio. Ya era tarde ahora.

Como me quedaba el reloj pulsera, vi que eran las once de la noche. Rodeé con mi brazo la cintura de Irene (yo creo que ella estaba llorando) y salimos así a la calle. Antes de alejarnos tuve lástima, cerré bien la puerta de entrada y tiré la llave a la alcantarilla. No fuese que algún pobre diablo se le ocurriera robar y se metiera en la casa, a esa hora y con la casa tomada.
Volver arriba Ir abajo
Gash, just Gash
Almighty Tallest
Almighty Tallest


Mensajes : 4768
Fecha de inscripción : 14/09/2010
Edad : 28
Localización : Contactar por facebook para respuesta rápida: Gash Iamyou

MensajeTema: Re: La casa tomada   Miér Oct 20, 2010 4:04 am

Espectacular
Me gusta esta historia desde que tengo memoria, pero la tengo en un libro genial donde te muestran en cada página el plano de la casa, donde están ubicados los personajes en cada escena y como se iba tomando la casa.
Si puedo conectar el scanner, subo imagenes
+1

______________________________

Administrando muy duro el Imperio:
 

Si no puedes ser un buen ejemplo,
entonces deberás ser una terrorífica advertencia  
Volver arriba Ir abajo
Ash Crimson
Blorch King
Blorch King


Mensajes : 950
Fecha de inscripción : 03/07/2010
Localización : Tucumán, Argentina

Hoja de personaje
PUNTOS DE VIDA:
50/50  (50/50)

MensajeTema: Re: La casa tomada   Miér Oct 20, 2010 4:42 am

Seria genialisimo!
Volver arriba Ir abajo
Gash, just Gash
Almighty Tallest
Almighty Tallest


Mensajes : 4768
Fecha de inscripción : 14/09/2010
Edad : 28
Localización : Contactar por facebook para respuesta rápida: Gash Iamyou

MensajeTema: Re: La casa tomada   Miér Oct 20, 2010 10:27 pm

Ah, pos aqui te va una imagen

Spoiler:
 

Se ve medio raro porque es un libro que compró mi abuelo en 1969
Ahi se ve marcado como una parte de la casa ya está tomada, mas el texto del relato, que se ubica en cada página donde están ubicados los personajes.
Al final del cuento, los símbolos que indican que parte está tomada se completan, formando "Casa Tomada/Julio Cortázar"

Las referencias corresponden a esto:
1_Zaguán
2_Puerta cancel
3_Living
4_Dormitorio de Irene
5_Dormitorio
6_Pasillo
7_Pasillo
8_Cocina
9_Baño
10_Puerta de roble
11_Biblioteca
12_Comedor
13_Sala
14_Dormitorio
15_Dormitorio
16_Dormitorio

Rayos, ya me dio alergia...

______________________________

Administrando muy duro el Imperio:
 

Si no puedes ser un buen ejemplo,
entonces deberás ser una terrorífica advertencia  
Volver arriba Ir abajo
Happy
Blorch King
Blorch King


Mensajes : 849
Fecha de inscripción : 07/09/2010
Edad : 23

MensajeTema: Re: La casa tomada   Miér Oct 20, 2010 11:03 pm

Hm, este cuento lo dí en el liceo...
Creo que no me gustó mucho. :l
Detesto la forma en la que los personajes abandonan todo lo que valoran y se van como si nada... es decir, frente a una pequeña adversidad se asustan y dan todo por perdido... e__è me estresa que ni siquiera les entre la duda de si pudieron haber expulsado a los murmullos, están completamente seguros de que no poder recuperar la casa. D:
Volver arriba Ir abajo
Ash Crimson
Blorch King
Blorch King


Mensajes : 950
Fecha de inscripción : 03/07/2010
Localización : Tucumán, Argentina

Hoja de personaje
PUNTOS DE VIDA:
50/50  (50/50)

MensajeTema: Re: La casa tomada   Miér Oct 20, 2010 11:12 pm

No has entendido el cuento Happy. En ningún momento Cortázar dice quienes o qué ha tomado la casa (ese es el atractivo del cuento), por lo que no se puede saber si es una "pequeña adversidad". Algunas interpretaciones sugieren que este cuento representa la opinión que tenía Julio sobre el peronismo, como que era algo que estaba "tomando" a Argentina, con lo que irse del país era el único remedio que quedaba.
Volver arriba Ir abajo
Happy
Blorch King
Blorch King


Mensajes : 849
Fecha de inscripción : 07/09/2010
Edad : 23

MensajeTema: Re: La casa tomada   Sáb Oct 23, 2010 10:28 pm

Oh o,o lo siento, la verdad no sé casi nada de historia Argentina... disculpa si lo interpreté mal, yo lo tomé por el lado del temor de las personas hacia lo desconocido, y de como el miedo puede transformar a un pequeño problema en algo catastrófico...
Supongo que cada quien puede tener su interpretación personal, más allá de la intención con la que el autor haya escrito el cuento. :P
Volver arriba Ir abajo
Contenido patrocinado




MensajeTema: Re: La casa tomada   Hoy a las 3:48 am

Volver arriba Ir abajo
 
La casa tomada
Ver el tema anterior Ver el tema siguiente Volver arriba 
Página 1 de 1.
 Temas similares
-
» foto de busqueda y mi casa donde aparecen un espiritu que toca puerta y lo n visto y
» 2 Maravedíes de Felipe II (Segovia -Casa Vieja-, 1602)
» Hoy tiro la casa por la ventana chequenlo
» 8 maravedis Felipe IV, ceca Segovia (Casa Vieja) 1622; Resello VIII mrs 1642 de Toledo
» La casa de la Pradera

Permisos de este foro:No puedes responder a temas en este foro.
Blorch Hogar de la gente rata asesina :: Literatura, Música, Cine y Television :: Literatura-
Cambiar a: